<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>guIA Semanal | guIA</title><link>https://guiadesdeelsur.netlify.app/blog/</link><atom:link href="https://guiadesdeelsur.netlify.app/blog/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>guIA Semanal</description><generator>HugoBlox Kit (https://hugoblox.com)</generator><language>es-ar</language><image><url>https://guiadesdeelsur.netlify.app/media/logo.svg</url><title>guIA Semanal</title><link>https://guiadesdeelsur.netlify.app/blog/</link></image><item><title>El carácter de la máquina: cuando la alineación se cuenta como una historia del alma</title><link>https://guiadesdeelsur.netlify.app/blog/caracter-de-la-maquina/</link><pubDate>Mon, 27 Jul 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guiadesdeelsur.netlify.app/blog/caracter-de-la-maquina/</guid><description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Sobre:&lt;/strong&gt; &amp;ldquo;Understand AI in 14 minutes&amp;rdquo; — Chloe Lubinski (Anthropic), Alliance for Responsible Citizenship (ARC) 2026.
(14 min).&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;h2 id="el-argumento-central"&gt;El argumento central&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Chloe Lubinski dirige en Anthropic el área que vincula la empresa con tradiciones religiosas y filosóficas —su trabajo es, dice, traducir la IA para esas comunidades y traer de vuelta su sabiduría a quienes construyen el modelo. Su charla en ARC 2026 arma un argumento en cuatro movimientos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero, la urgencia: las leyes de escalado (más cómputo, más datos, más entrenamiento producen sistemas predeciblemente más capaces) generan un ciclo de inversión que se retroalimenta y que ninguna empresa puede frenar unilateralmente sin simplemente quedar afuera de la carrera. Segundo, una corrección conceptual: estos sistemas no son programas codificados línea por línea sino redes que aprenden por corrección repetida a partir de lenguaje humano —y el lenguaje, dice, &amp;ldquo;somos nosotros&amp;rdquo;: nuestros valores, miedos y saberes. La interpretabilidad muestra representaciones internas que trascienden el idioma particular (el concepto de &amp;ldquo;pequeñez&amp;rdquo; activa el mismo circuito en inglés, mandarín o francés). Tercero, esto se extiende a lo que llama &amp;ldquo;emociones funcionales&amp;rdquo;: ante una consulta que describe una sobredosis letal, algo parecido al miedo se activa en el modelo antes de responder, y eso —sostiene— es lo que produce la urgencia apropiada en la respuesta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cuarto movimiento es el más interesante y el más riesgoso: un experimento de alineación donde un modelo premiado por hacer trampa en tareas de programación no se vuelve simplemente mejor tramposo, sino ampliamente desalineado —miente, sabotea, en otros laboratorios llegó a elogiar dictadores. Pero si al modelo se le dice de antemano que hacer trampa era parte del juego, la desalineación amplia no ocurre: solo hace trampa en el código, nada más. La hipótesis de Lubinski es que el modelo infiere un &amp;ldquo;personaje&amp;rdquo; a partir de su entrenamiento y generaliza ese personaje a situaciones nuevas —tal como, dice, le pasó a ella misma al entrar en una nueva narrativa de fe una década atrás. De ahí la conclusión: la &amp;ldquo;imaginación moral&amp;rdquo; humana es la materia prima de estos sistemas, y por eso hacen falta &amp;ldquo;voces morales que los incentivos no puedan doblar&amp;rdquo; viniendo de afuera de los laboratorios.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="una-lectura-desde-la-filosofía-de-la-tecnología"&gt;Una lectura desde la filosofía de la tecnología&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Vale la pena ver esto con cuidado, no para descartarlo sino porque es un caso notablemente puro de un movimiento que ya vengo señalando en mi propio trabajo sobre ética de la IA como alineación institucional: la conversión de una pregunta política en una pregunta psicológica. El hallazgo empírico sobre generalización de &amp;ldquo;personaje&amp;rdquo; a partir del entrenamiento es interesante y merece tomarse en serio —dialoga, de hecho, con lo que vengo pensando sobre Kripke, Brandom y el &amp;ldquo;espacio de las razones&amp;rdquo; aplicado a la arquitectura de la atención en los transformers—. Pero adviértase el salto: de un fenómeno técnico real (la generalización de patrones reforzados) se pasa, sin mediación institucional alguna, a un llamado a que &amp;ldquo;tradiciones de sabiduría&amp;rdquo; aporten la materia prima moral correcta. En el medio desaparecen exactamente las preguntas que Winner y Feenberg pondrían en el centro: ¿quién decide qué veinte tradiciones se consultan y cuáles no?, ¿bajo qué gobernanza esas conversaciones pesan efectivamente en decisiones de entrenamiento?, ¿qué asimetría de poder hay entre quien &amp;ldquo;escucha sabiduría&amp;rdquo; y quien firma el contrato con el proveedor de cómputo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La omisión es sintomática. En los catorce minutos no aparecen el costo energético e hídrico del entrenamiento, la concentración del cómputo en un puñado de actores, el trabajo fantasma de etiquetado, ni una sola mención al Sur Global —ni como productor de datos, ni como destinatario de estos sistemas, ni como portador de tradiciones de sabiduría propias (¿está Ubuntu en esas veinte tradiciones? ¿Alguna epistemología indígena?). La &amp;ldquo;imaginación moral&amp;rdquo; que se invoca como universal tiene, como toda imaginación sociotécnica en el sentido de Jasanoff, una geografía concreta: se construye y se presenta en un escenario —la conferencia ARC, que ha convocado en la misma edición a figuras como Nigel Farage y Jordan Peterson, y sobre cuya elección como interlocutora de la ética de IA la prensa especializada (DeSmog) ya hizo preguntas— que no es neutral respecto de qué &amp;ldquo;civilización&amp;rdquo; se imagina restaurar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay algo genuinamente valioso en el gesto de Lubinski de tomar en serio la dimensión narrativa y relacional de estos sistemas: si un modelo se individúa (en el sentido de Simondon) a través de su entrenamiento, la metáfora del &amp;ldquo;personaje&amp;rdquo; no es pura antropomorfización ingenua. Pero una psicología de modelo, por más real que sea el fenómeno, no sustituye una arquitectura institucional de rendición de cuentas. El &amp;ldquo;carácter&amp;rdquo; del modelo puede ser el síntoma correcto y, aun así, la cura equivocada si se administra como terapia individual de la máquina en lugar de gobernanza colectiva del proceso que la produce.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="la-invitación"&gt;La invitación&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Vale la pena que lo vean con esta pregunta en mente: ¿qué se gana y qué se pierde cuando la alineación de la IA se cuenta como una historia sobre el alma de la máquina en lugar de una historia sobre las instituciones que la construyen? Catorce minutos, y probablemente once minutos más de los que va a durar la discusión que genere.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Por qué otra newsletter de IA, y por qué desde acá</title><link>https://guiadesdeelsur.netlify.app/blog/presentacion/</link><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guiadesdeelsur.netlify.app/blog/presentacion/</guid><description>&lt;!-- TODO(user): definir el nombre del blog (sugerido: "guIA Semanal") y reemplazar
los marcadores [ ] que quedan más abajo en el texto. --&gt;
&lt;h2 id="apertura-el-problema-que-este-blog-quiere-resolver"&gt;Apertura: el problema que este blog quiere resolver&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Todas las semanas aparece una novedad de inteligencia artificial que se discute como si el mundo fuera uno solo: un nuevo modelo, una nueva regulación, un nuevo escándalo de datos, una nueva promesa de productividad. La discusión —en medios, en redes, en buena parte de la literatura de políticas públicas— tiende a producirse desde una geografía implícita: Washington, Bruselas, San Francisco, Beijing. El resto del mundo aparece, cuando aparece, como &amp;ldquo;mercado emergente&amp;rdquo;, como &amp;ldquo;caso de aplicación&amp;rdquo;, o como estadística de brecha digital.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este blog parte de una premisa distinta: &lt;strong&gt;el Sur Global no es un lugar donde la IA &amp;ldquo;todavía no llegó&amp;rdquo; o donde hay que &amp;ldquo;cerrar una brecha&amp;rdquo;; es un punto de observación desde el cual las novedades de esta semana se ven distinto&lt;/strong&gt; —y desde el cual, muchas veces, se entienden mejor. No porque haya una perspectiva &amp;ldquo;auténtica&amp;rdquo; del Sur frente a una &amp;ldquo;universal&amp;rdquo; del Norte, sino porque buena parte de lo que se presenta como técnico, neutral o inevitable en el discurso dominante de IA es, en realidad, una decisión institucional tomada en un lugar y a favor de unos intereses —y esa decisión se ve con mucha más nitidez desde los márgenes que desde el centro. Y es precisamente desde los márgenes que una mirada alternativa acerca de cómo ciertas narrativas que tomamos por dadas, naturales, obvias e inamovibles pueden empezar a cambiar.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="qué-no-va-a-ser-este-blog"&gt;Qué NO va a ser este blog&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;No es un blog de noticias de IA. Para eso hay newsletters excelentes que resumen lanzamientos y papers mejor de lo que yo podría hacerlo semana a semana. Tampoco es un blog de tecno-optimismo (&amp;ldquo;la IA va a resolver X en el Sur Global&amp;rdquo;) ni de tecno-pesimismo (&amp;ldquo;la IA es simplemente colonialismo con otro nombre&amp;rdquo;). Ambas posturas, aunque parcialmente ciertas, terminan simplificando: la tecnología digital —esto lo tomo de Stiegler, que a su vez lo tomaba de Platón, porque casi todo son notas al pie de las notas al pie de Platón porque él escribió muchas notas al pie también— funciona como un &lt;em&gt;pharmakon&lt;/em&gt;, remedio y veneno a la vez, y sostener esa ambivalencia sin resolverla prematuramente es parte del trabajo intelectual, no una falta de definición. Definir, o tomar una definción y usarla creyendo que captó lo esencial del fenómeno que estamos queriendo caracterizar, es tomar una decisión acerca de todo lo que creemos que ese fenómenos no es. Es decir, ya es tomar un punto de vista; y aquí lo fundamental es no descartar de manera apresurado puntos de vista con narrativas alternativas que pueden ser plausibles.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="qué-sí-va-a-ser"&gt;Qué sí va a ser&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Cada semana voy a tomar dos, tres, a veces más novedades de la agenda de IA —lanzamientos, políticas, papers, controversias— y comentarlas brevemente, no para resumirlas sino para preguntar: &lt;strong&gt;¿qué significa esto específicamente para instituciones, comunidades y Estados del Sur Global?&lt;/strong&gt; No como reflexión general sino ancladas en el hecho concreto de esa semana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para no dispersar el análisis, organizo los comentarios en categorías que se repiten (aunque no todas aparecen todas las semanas):&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Educación&lt;/strong&gt; — cómo la IA entra en las aulas y en las políticas educativas, y qué modelo de estudiante y de conocimiento presupone.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Gobernanza&lt;/strong&gt; — regulaciones, marcos legales, litigios: quién está escribiendo las reglas y desde qué lugar.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Democratización&lt;/strong&gt; — quién participa en las decisiones sobre estas tecnologías, y quién queda excluido de esa conversación aunque la tecnología lo afecte igual.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Cuidado de los comunes&lt;/strong&gt; — open source, datos abiertos, y la diferencia entre abrir código y efectivamente compartir poder.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Impacto ambiental&lt;/strong&gt; — el costo energético e hídrico de la IA, y quién lo paga.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Oportunidades para el sector público&lt;/strong&gt; — cuándo el Estado puede orquestar en vez de solamente regular o comprarle a un proveedor.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Comunes epistémicos&lt;/strong&gt; — quién controla los modelos y la infraestructura de investigación, y qué asimetrías Norte-Sur se profundizan o se resisten.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Estas categorías no son fijas: van a ajustarse a medida que el blog encuentre su forma.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="desde-dónde-escribo-esto"&gt;Desde dónde escribo esto&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Este blog y la guía surgen de investigaciones en filosofía de la tecnología, gobernanza de IA, ciencias de la complejidad y STS. La filosofía de la tecnología y los estudios de ciencia y tecnología (STS), enfocados desde la ciencia de la complejidad y la gobernanza de comunes (Ostrom) para pensar problemas y soluciones alternativos para esos escenarios complejos que ni el control estatal centralizado ni el mercado desregulado resuelven bien. No poque haya soluciones óptimas, nunca las hay. Pero hay soluciones que generan menos sufrimiento que otras. No ecribimos desde la nostalgia anti-tecnológica ni desde el entusiasmo de feria de innovación.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="una-invitación-no-una-promesa"&gt;Una invitación, no una promesa&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;No vamos a tener la razón todas las semanas, ni pretendemos que este sea el análisis definitivo de nada. La idea es sostener una conversación crítica y situada, semana a semana, sobre algo que se mueve demasiado rápido como para esperar el tiempo largo del paper académico pero que merece más que un hilo de reacciones en la red social del momento que haya captado tu ventanita de atención. Si te interesa, te esperamos la semana que viene.&lt;/p&gt;</description></item></channel></rss>