<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Fundamentos | guIA</title><link>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/</link><atom:link href="https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>Fundamentos</description><generator>HugoBlox Kit (https://hugoblox.com)</generator><language>es-ar</language><image><url>https://guia.desdeelsur.org/media/sharing.png</url><title>Fundamentos</title><link>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/</link></image><item><title>¿Qué es la inteligencia artificial?</title><link>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/que-es-la-ia/</link><pubDate>Sat, 05 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/que-es-la-ia/</guid><description>&lt;p&gt;Hay tantas definiciones de IA como gente reflexionando sobre la IA, y eso no
es un defecto del campo: es lo que pasa cuando dos palabras vagas se juntan
para nombrar algo que todavía no terminamos de entender. &amp;ldquo;Inteligencia&amp;rdquo; y
&amp;ldquo;artificial&amp;rdquo; son de esos conceptos que científicos y filósofos llevan siglos
intentando precisar, y sobre los que la única precisión disponible es que
funcionan como una nube de ideas dependiente del contexto, no como una
definición matemática.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vale la pena empezar por ahí, porque casi todas las discusiones públicas sobre
IA son en realidad discusiones sobre qué entra y qué no entra en la palabra.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="la-primera-caja-negra"&gt;La primera caja negra&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Cuatro definiciones clásicas, recopiladas en el manual de Russell y Norvig:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;El emocionante nuevo esfuerzo para hacer que las computadoras piensen…
máquinas con mentes, en el sentido completo y literal.&amp;rdquo; (Haugeland, 1985)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;El estudio de cómo hacer que las computadoras hagan cosas que, por el
momento, las personas hacen mejor.&amp;rdquo; (Rich y Knight, 1991)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;El estudio de las facultades mentales a través del uso de modelos
computacionales.&amp;rdquo; (Charniak y McDermott, 1985)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;A la IA … le concierne el comportamiento inteligente en los artefactos.&amp;rdquo;
(Nilsson, 1998)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Fijate la tensión: algunas hablan de &lt;strong&gt;pensar&lt;/strong&gt; y otras de &lt;strong&gt;comportarse&lt;/strong&gt;.
Quien quiera replicar artificialmente la inteligencia humana puede intentar
construir algo que piense como creemos que pensamos, o puede construir un
artefacto que, para todos los propósitos prácticos, se comporte &lt;em&gt;como si&lt;/em&gt;
pensara, sin que importe demasiado si por dentro pasa algo parecido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema del primer camino es evidente en cuanto uno se lo formula en voz
alta: no sabemos bien cómo pensamos. La primera caja negra somos nosotros. Y
esto no es una digresión filosófica sino una restricción de ingeniería: no se
puede replicar con fidelidad un proceso del que no se tiene un modelo.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="de-los-agentes-racionales-a-la-incertidumbre-sobre-los-fines"&gt;De los agentes racionales a la incertidumbre sobre los fines&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hasta su tercera edición (2009), Russell y Norvig organizaban todo el manual
alrededor de una idea:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;Definimos la IA como el estudio de agentes que reciben percepciones del
entorno y realizan acciones.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Un agente racional era, entonces, el que actúa para obtener el mejor resultado
o, ante la incertidumbre, el mejor resultado esperado. Y &amp;ldquo;actuar bien&amp;rdquo; se
medía por consecuencias: si la secuencia de estados que el agente produce en
su entorno es deseable, actuó bien. La deseabilidad la fija una &lt;strong&gt;medida de
rendimiento&lt;/strong&gt; definida de antemano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es una definición limpia, operativa y bastante difícil de sostener en el mundo
de la vida cotidiana. ¿Quién escribe la medida de rendimiento? ¿Actuamos así
nosotros?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cuarta edición (2020) reconoce el problema y cambia el marco. La IA ya no
se define como la construcción de agentes que maximizan un objetivo dado, sino
como la de agentes &lt;strong&gt;beneficiosos&lt;/strong&gt;, que operan sabiendo que no conocen con
certeza cuáles son los objetivos humanos que deberían perseguir. Es un giro
que conviene registrar, porque desplaza el problema técnico: ya no se trata
sólo de optimizar mejor, sino de qué hacer cuando la función que se optimiza
es una hipótesis sobre lo que alguien quiere.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Buena parte de la discusión contemporánea sobre alineación, sobre evaluación y
sobre políticas de uso vive en ese desplazamiento.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="la-ia-original-el-verano-de-1956"&gt;La IA &amp;ldquo;original&amp;rdquo;: el verano de 1956&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La delimitación fundacional del campo está en la propuesta del taller de
Dartmouth:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;Proponemos que se lleve a cabo un estudio de la inteligencia artificial de
dos meses y diez hombres en el verano de 1956 en el Dartmouth College de
Hanover, New Hampshire.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;El estudio es para seguir adelante sobre la base de la conjetura de que
cualquier aspecto del aprendizaje o cualquier otro rasgo de inteligencia
&lt;em&gt;puede en principio ser descrito de forma tan precisa&lt;/em&gt; que puede hacerse que
una máquina lo simule.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El énfasis marca la apuesta entera, y también su punto débil. Todo el programa
descansa en que la inteligencia admita una descripción formal suficientemente
precisa. Dos meses, diez personas. Probó ser una tarea considerablemente más
difícil.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="la-ia-de-hoy-enseñar-en-vez-de-instruir"&gt;La IA de hoy: enseñar en vez de instruir&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La forma más útil de delimitar lo que hoy se llama IA es como &lt;strong&gt;una nueva
manera de programar&lt;/strong&gt;. En la vieja, alguien tenía que especificar cada
instrucción: qué mirar, en qué orden, con qué criterio decidir. En la nueva no
se dan instrucciones sino ejemplos, y a veces ni siquiera eso: se corrige el
resultado y el sistema ajusta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso desplaza el trabajo, no lo elimina. Donde antes había un programador
escribiendo reglas, ahora hay decisiones sobre qué datos se juntan, de dónde
salen, qué se etiqueta como correcto y quién lo etiqueta. Son decisiones tan
determinantes como las reglas que reemplazan, con la diferencia de que quedan
mucho menos a la vista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde 2017 el campo se organiza alrededor de una arquitectura concreta, el
&lt;em&gt;transformer&lt;/em&gt;, y desde fines de 2022 alrededor de un producto concreto, el
chatbot de propósito general. Conviene no confundir los tres niveles —una
manera de programar, una arquitectura, un producto— porque la palabra &amp;ldquo;IA&amp;rdquo; los
nombra a todos y el deslizamiento entre ellos es donde se cuela la mayoría de
las promesas infundadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cómo se llegó hasta acá es el asunto de
. Pero antes conviene pasar por quien planteó
casi todas estas preguntas cuando no existía todavía una computadora
electrónica para hacérselas.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="sugerencias-de-lectura"&gt;Sugerencias de lectura&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Boden, M. A. (2017). &lt;em&gt;Inteligencia artificial&lt;/em&gt;. Turner.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Copeland, J. (1996). &lt;em&gt;Inteligencia artificial: Una introducción filosófica&lt;/em&gt;.
Alianza Editorial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Russell, S. y Norvig, P. (2020). &lt;em&gt;Artificial intelligence: A modern approach&lt;/em&gt;
(4.ª ed.). Pearson.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Esta entrada revisa y actualiza
de la v1.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class="guia-seguir no-prose"&gt;
&lt;a href="https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/turing/"&gt;
&lt;span class="guia-seguir-rotulo"&gt;Seguir por&lt;/span&gt;
&lt;span class="guia-seguir-titulo"&gt;Alan Turing&lt;/span&gt;
&lt;span class="guia-seguir-flecha" aria-hidden="true"&gt;&amp;rarr;&lt;/span&gt;
&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Alan Turing: la máquina que imita a cualquier máquina</title><link>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/turing/</link><pubDate>Sat, 05 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/turing/</guid><description>&lt;p&gt;Casi todo lo que hoy discutimos sobre IA —si una máquina puede sorprender a
quien la programó, si el comportamiento basta como criterio de inteligencia,
si el cerebro es una computadora— ya está planteado en tres trabajos de Alan
Turing escritos entre 1936 y 1950. Vale la pena leerlos en orden, porque el
recorrido muestra cómo una pregunta sobre los fundamentos de la matemática se
convierte en una pregunta sobre la mente.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="1936-modelar-a-la-computadora-humana"&gt;1936: modelar a la computadora humana&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Desde el siglo XVII, &amp;ldquo;computer&amp;rdquo; designaba a una persona: alguien que hacía
cálculos. Eran cálculos fáciles pero larguísimos, y estaban atados a la
producción de conocimiento científico —predecir la trayectoria del cometa
Halley, armar las tablas de logaritmos que usaban científicos e ingenieros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El recurso de Turing fue modelar esa actividad. Su máquina es abstracta y
matemática, pero lo que guía el modelado es una persona con un lápiz:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;La computación se realiza normalmente escribiendo ciertos símbolos en un
papel. Podemos suponer que este papel está dividido en cuadrados como el
libro de aritmética de un niño. [&amp;hellip;] Asumo entonces que el cómputo se
realiza en un papel unidimensional, es decir, en una cinta dividida en
cuadrados. También supondré que el número de símbolos que pueden imprimirse
es finito. [&amp;hellip;] El comportamiento de la computadora en cualquier momento
está determinado por los símbolos que está observando, y su &amp;ldquo;estado mental&amp;rdquo;
en ese momento.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Meter un &amp;ldquo;estado mental&amp;rdquo; en un trabajo de lógica matemática, en una época que
se esforzaba por expulsar lo mental del terreno de lo científico, es raro y no
parece un descuido. El artículo puede leerse como una investigación sobre la
naturaleza de lo mental y su relación con el soporte físico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo más importante para nuestra historia no es la respuesta negativa al
problema de la decisión, sino un subproducto: la &lt;strong&gt;máquina universal&lt;/strong&gt;, una
máquina que recibe instrucciones para comportarse &lt;em&gt;como si&lt;/em&gt; fuera cualquier
otra máquina. En 1936, y casi de paso, Turing descubre la industria del
software.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="1939-1945-enigma-o-encontrar-patrones-en-el-ruido"&gt;1939-1945: Enigma, o encontrar patrones en el ruido&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;(Sí, la de la película.) El aporte de Turing fue decisivo para descifrar la
máquina Enigma que el ejército alemán usaba para cifrar sus comunicaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que importa acá es el tipo de razonamiento que la tarea le exigió, más
cerca del trabajo detectivesco y de la estadística que de la lógica: adivinar
la configuración de una máquina a partir de una serie de caracteres que parece
azarosa pero esconde un mensaje. Encontrar una regularidad que después sirva
para cualquier mensaje cifrado con esa misma configuración.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Encontrar patrones significativos en algo que parece azar, por prueba y
error.&lt;/strong&gt; Es la descripción más económica que existe de lo que hace un sistema
de aprendizaje automático.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y la Bombe, el dispositivo electromecánico que hizo el trabajo, tenía una
particularidad frente a las demás computadoras de la guerra: no calculaba
números. Simulaba ser otra máquina.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="1947-el-cerebro-como-computadora-sin-reloj"&gt;1947: el cerebro como computadora sin reloj&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Terminada la guerra, Turing se concentró oficialmente en construir una
computadora digital para el gobierno británico: la ACE (&lt;em&gt;Automatic Computing
Engine&lt;/em&gt;, nombre que delata la deuda con Babbage).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la conferencia que dio ese año ante la London Mathematical Society, después
de explicar por qué el reloj es central en el diseño de la ACE, deja caer esto:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;Podríamos decir que el reloj nos permite introducir una discretización del
tiempo, de modo que, para algunos fines, el tiempo puede considerarse como
una sucesión de instantes en lugar de un flujo continuo. Una máquina digital
debe tratar esencialmente con objetos discretos, y en el caso de la ACE esto
es posible gracias al uso de un reloj. Todas las demás máquinas de
computación digital, excepto los cerebros humanos y de otros animales, hasta
donde sé, hacen lo mismo.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El cerebro entra a la lista de máquinas digitales, con la peculiaridad de
computar sin reloj central.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la misma conferencia aparece la objeción que todavía se escucha, y su
refutación:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;Se ha dicho que las máquinas de computación sólo pueden realizar los
procesos que se les ordena. Esto es sin duda cierto en el sentido de que si
hacen algo distinto de lo que se les ha ordenado, entonces es que han
cometido algún error. También es cierto que la intención al construir estas
máquinas en primera instancia es tratarlas como esclavas, dándoles sólo
trabajos que han sido pensados en detalle, trabajos tales que el usuario de
la máquina entiende completamente lo que en principio está sucediendo todo
el tiempo. Hasta ahora, las máquinas sólo se han utilizado de esta manera.
Pero, ¿es necesario que se utilicen siempre así?&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El &amp;ldquo;usuario&amp;rdquo; al que Turing se refiere es quien programa, que en principio
puede saber todo lo que la máquina hace en el nivel de abstracción donde está
trabajando. (La distinción entre usuario y programador llega después, cuando
la computadora se vuelve un producto para no expertos.)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La universalidad le permite a Turing sugerir que ese modo servil de uso, el
más natural al principio, no tiene por qué ser el único. Bajo otra
programación, el programa puede incluir instrucciones que modifiquen su propia
configuración: no sólo el estado, sino las reglas de transición entre estados.
Si una máquina así llega a los resultados esperados por un camino más
eficiente que el previsto, Turing está dispuesto a llamar inteligente a ese
comportamiento. Es, probablemente, la primera formulación de lo que hoy
llamamos aprendizaje automático, y llega quince años antes de que la
expresión exista.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="1950-el-juego-de-la-imitación"&gt;1950: el juego de la imitación&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En &lt;em&gt;Computing machinery and intelligence&lt;/em&gt;, Turing vuelve al problema con una
estrategia que se parece a la de Enigma: ponerse en el lugar de quien tiene
que determinar si está tratando con una máquina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como definir &amp;ldquo;inteligencia&amp;rdquo; es un pantano, propone una definición operacional
a partir de un procedimiento de prueba. En el juego hay tres partes: un juez,
un ser humano que hace de ser humano, y una computadora que hace de ser
humano. El juez se comunica con ambos por escrito —hoy sería una pantalla de
chat—, sabe que uno de los dos no es humano, y su tarea es descubrir cuál.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Turing predijo:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;Creo que en un periodo de tiempo de 50 años será posible programar
computadores, con una capacidad de almacenamiento de alrededor de 10^9,
para que puedan jugar el juego de la imitación de tal manera que el
interrogador promedio no pueda obtener más de un 70 por ciento de
posibilidades de hacer la identificación acertada luego de cinco minutos de
preguntas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ese 10 seguido de nueve ceros es &lt;em&gt;apenas&lt;/em&gt; un gigabyte. Hoy suena a nada; en
1950 era una cifra enorme. La ACE iba a tener unos 25 kilobytes, y la EDVAC
—la máquina de la época más comparable en arquitectura— rondaba los 5,6
kilobytes de memoria rápida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Turing agrega, en la misma predicción, algo que se cita menos y envejeció
mejor: que hacia fin de siglo el uso de las palabras habría cambiado lo
suficiente como para poder hablar de máquinas que piensan sin esperar que
alguien lo contradiga. No predijo una capacidad técnica: predijo un
desplazamiento del lenguaje. Acertó.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="la-objeción-de-lady-lovelace"&gt;La objeción de Lady Lovelace&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Lo más valioso del artículo de 1950 son las objeciones que Turing se toma el
trabajo de considerar, desde la teológica (&amp;ldquo;pensar es una función del alma
inmortal&amp;rdquo;) hasta las que se apoyan en los teoremas de incompletitud de Gödel.
La más pertinente para la discusión de hoy es la que atribuye a Ada Lovelace:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;En ésta, ella sostiene que &amp;ldquo;la Máquina Analítica no tiene pretensiones de
originar nada. Puede hacer cualquier cosa que sepamos ordenarle que haga&amp;rdquo;
(su cursiva).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Es decir: la máquina puede hacer sólo aquello que sepamos descomponer en pasos
e instruir con precisión. ¿Se parece a la conjetura de Dartmouth de 1956 que
vimos en la
? Se parece bastante, aunque
una lo dice como límite y la otra como programa de investigación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La respuesta de Turing no es que la máquina sea creativa. Es más modesta y más
difícil de esquivar: las máquinas lo sorprendieron muchas veces, y no por
fallas. Y el error está en cómo pensamos las consecuencias.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;La idea de que las máquinas no producen sorpresas se debe, creo yo, a una
falacia a la cual se encuentran especialmente sujetos los filósofos y los
matemáticos. Es el supuesto de que tan pronto como se presente un hecho a
una mente, todas las consecuencias de ese hecho florecen en ella
simultáneamente con el hecho. Es un supuesto muy útil en muchas
circunstancias, pero uno olvida demasiado fácilmente que es falso.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ahí hay una tesis epistemológica y no sólo una respuesta a una objeción:
derivar consecuencias de datos y principios generales es trabajo, y produce
conocimiento que no estaba disponible antes de hacerlo. Es el asunto de
, unas entradas más adelante.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="para-leer"&gt;Para leer&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Copeland, B. J. (2013). &lt;em&gt;Alan Turing: El pionero de la era de la información&lt;/em&gt;.
Turner.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ilcic, A. A. y García, P. (2020). Estrategias de modelización en Alan Turing:
Términos y conceptos de máquina. &lt;em&gt;Tópicos, Revista de Filosofía&lt;/em&gt;, 58, 135-155.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Turing, A. M. (1950). Computing machinery and intelligence. &lt;em&gt;Mind&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;59&lt;/em&gt;(236),
433-460.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Esta entrada revisa y actualiza
de
la v1.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class="guia-seguir no-prose"&gt;
&lt;a href="https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/historia-reciente/"&gt;
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&lt;span class="guia-seguir-titulo"&gt;Historia reciente&lt;/span&gt;
&lt;span class="guia-seguir-flecha" aria-hidden="true"&gt;&amp;rarr;&lt;/span&gt;
&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Historia reciente: por qué funcionó ahora y no antes</title><link>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/historia-reciente/</link><pubDate>Sat, 05 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/historia-reciente/</guid><description>&lt;p&gt;Las ideas centrales del aprendizaje profundo son viejas. Las redes neuronales
artificiales datan de mediados del siglo XX, el algoritmo que las entrena se
popularizó en los años ochenta, y sin embargo el campo pasó décadas
prometiendo cosas que no podía entregar. La pregunta interesante no es de
dónde salieron las ideas: es por qué empezaron a funcionar recién ahora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La respuesta corta es que no cambió la teoría, cambió la escala. La v1 de esta
guía contaba tres factores, los tres girando sobre el mismo concepto —el
dato—: producirlos, guardarlos y procesarlos. Hoy hacen falta dos más.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="procesamiento-máquinas-que-hacen-más-por-segundo"&gt;Procesamiento: máquinas que hacen más por segundo&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Una medida cómoda del progreso es la cantidad de transistores en un
procesador. En 1965, Gordon Moore observó que ese número se venía duplicando
cada año desde la invención del transistor y arriesgó que seguiría haciéndolo
una década más. La observación se conoció como &amp;ldquo;ley de Moore&amp;rdquo;, aunque de ley
tiene poco: es una tendencia industrial, y una que se está agotando contra
límites físicos de la miniaturización.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo importante es la forma de la curva. Si la capacidad se duplica cada dos
años, en cuatro años no hay el doble: hay mucho más que el doble. El Intel
4004 de 1971 tenía 2.300 transistores en 12 × 12 milímetros; los procesadores
actuales tienen miles de millones en menos superficie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con una corrección que importa: el hardware que hizo posible el aprendizaje
profundo no es el procesador de propósito general sino la placa gráfica,
diseñada para videojuegos y reconvertida porque resulta que renderizar
polígonos y multiplicar matrices son el mismo problema. Buena parte de la
geopolítica actual de los semiconductores se explica por ese accidente.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="producción-datos-por-todos-lados"&gt;Producción: datos por todos lados&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Casi todo lo que hacemos puede convertirse en dato, porque hay una mediación
digital que registra el cambio de estado más mínimo:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Los clics en una página generan datos sobre qué contenidos atraen atención.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Las búsquedas generan datos sobre lo que la gente quiere saber.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Los &amp;ldquo;me gusta&amp;rdquo;, comentarios y compartidos generan datos sobre popularidad.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Los historiales y las cookies generan datos sobre patrones de navegación.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Las reseñas de productos generan datos sobre preferencias de consumo.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;El GPS del teléfono genera datos sobre los movimientos de las personas.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Los dispositivos conectados generan datos ambientales, de actividad física,
de consumo energético y de producción industrial.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Luciano Floridi llamó &lt;strong&gt;infoesfera&lt;/strong&gt; al entorno informacional que las
tecnologías digitales crearon alrededor del planeta: la totalidad de lo que se
produce, almacena, comparte y procesa por medios digitales. Su tesis es que
así como los organismos vivos interactúan con la biosfera y la constituyen,
nosotros interactuamos con la infoesfera y la constituimos. De ahí su
propuesta de pensarnos como &lt;em&gt;organismos informacionales&lt;/em&gt; que viven una
existencia &lt;em&gt;onlife&lt;/em&gt;, sin frontera nítida entre lo conectado y lo no conectado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La metáfora tiene un límite que conviene tener presente, y es el mismo que
tiene &amp;ldquo;la nube&amp;rdquo;: nombra como etéreo algo que está en un galpón, consume
electricidad y ocupa una parcela con una dirección postal.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="almacenamiento-tener-dónde-ponerlos"&gt;Almacenamiento: tener dónde ponerlos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hay tantos datos disponibles en parte porque hay dónde guardarlos, y eso es un
problema tecnológico tan difícil como el del procesamiento. Acá el factor
decisivo es económico: el costo por gigabyte cayó tantos órdenes de magnitud
que dejó de ser una restricción de diseño. A fines de los ochenta almacenar un
gigabyte costaba del orden de cien mil dólares; hoy se mide en centavos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puesto en la escala de Turing: el gigabyte que él estimaba necesario para el
juego de la imitación habría costado, en discos de la década de 1950, del
orden de nueve millones de dólares, y en memoria rápida una cifra que no vale
la pena escribir porque además era técnicamente imposible.&lt;/p&gt;
&lt;iframe src="https://ourworldindata.org/grapher/historical-cost-of-computer-memory-and-storage?tab=chart" loading="lazy" style="width: 100%; height: 600px; border: 0px none;" allow="web-share; clipboard-write"&gt;&lt;/iframe&gt;
&lt;p&gt;Fuente:
.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Notás algo raro en la forma del gráfico? Mirá qué escala usa el eje vertical.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="arquitectura-el-transformer"&gt;Arquitectura: el transformer&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los tres factores anteriores explican la posibilidad, no el resultado. La
pieza que faltaba llegó en 2017 con el &lt;em&gt;transformer&lt;/em&gt;, la arquitectura
propuesta en &lt;em&gt;Attention is all you need&lt;/em&gt;, cuya ventaja decisiva no es tanto
que entienda mejor el lenguaje cuanto que &lt;strong&gt;se paraleliza&lt;/strong&gt;: puede aprovechar
miles de placas a la vez, donde las arquitecturas anteriores procesaban en
secuencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso convirtió el problema de la inteligencia artificial en un problema de
presupuesto. Si más cómputo y más datos producen sistemáticamente mejores
modelos, la pregunta deja de ser &amp;ldquo;¿qué idea nos falta?&amp;rdquo; y pasa a ser &amp;ldquo;¿quién
puede pagar el próximo entrenamiento?&amp;rdquo;. El corte público llegó a fines de
2022, cuando ese cambio técnico se volvió un producto de consumo masivo.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="y-qué-cuesta-la-escala"&gt;Y qué cuesta la escala&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Acá la v1 de esta guía se detenía, y hoy no se puede. La escala no es gratis:
el entrenamiento de un modelo grande consume electricidad y agua, se hace en
centros de datos que se instalan donde la energía y el suelo son baratos —lo
que no suele coincidir con donde vive quien usa el modelo—, y depende de
trabajo humano mal pagado para etiquetar datos y corregir respuestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es un apéndice ético del asunto técnico: es parte de la explicación de por
qué esto funcionó ahora. Un modelo que resulta viable sólo porque el agua de
refrigeración y el trabajo de etiquetado son baratos es un artefacto cuya
condición de posibilidad es un reparto desigual. Esa discusión, con sus
fuentes, está en
.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="qué-es-entonces-una-red-neuronal"&gt;Qué es, entonces, una red neuronal&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Juntemos los puntos. Cuando se habla de &amp;ldquo;el algoritmo&amp;rdquo; de Netflix, de Spotify
o de una red social, en sentido estricto no se está hablando de un algoritmo:
un algoritmo garantiza un resultado, y acá no hay tal garantía. Lo que hay es
un conjunto de procesos computacionales —esos sí, algoritmos, y bastante
simples de programar— que configuran una estructura de red neuronal artificial
capaz de hacer una tarea a partir del estado al que llegó explorando datos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una red neuronal es una estructura lógica en capas, con nodos que reciben
señales, las procesan y pasan el resultado a otros nodos. Lo distintivo son
las &lt;strong&gt;conexiones ponderadas&lt;/strong&gt; entre nodos, los pesos. Entrenar consiste en
ajustar iterativamente esos pesos según la retroalimentación de los datos,
hasta que la red modele la relación entre lo que entra y lo que se quiere que
salga. Para muchísimas tareas no hacen falta instrucciones precisas sobre cómo
distinguir un perro de un gato: alcanza con muchos ejemplos y mucho cómputo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y ahí aparece el problema que abre la entrada siguiente. Resolvimos una cosa y
nos creamos otra: si no sé exactamente qué está haciendo la red para lograr lo
que le pedí, ¿cómo sé que lo está haciendo bien, y que lo va a seguir haciendo
bien ante algo que no vio nunca? Dicho de otro modo: ¿cómo sé que sabe? Y,
antes que eso, ¿cómo sé yo que sé algo?&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="para-profundizar"&gt;Para profundizar&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Floridi, L. (2014). &lt;em&gt;The fourth revolution: How the infosphere is reshaping
human reality&lt;/em&gt;. Oxford University Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ilcic, A. A.
Manuscrito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vaswani, A., Shazeer, N., Parmar, N., Uszkoreit, J., Jones, L., Gomez, A. N.,
Kaiser, Ł. y Polosukhin, I. (2017). Attention is all you need. &lt;em&gt;Advances in
Neural Information Processing Systems&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;30&lt;/em&gt;.
&lt;img src="https://guia.desdeelsur.org/media/open-access.svg" alt="Acceso abierto" width="14" height="14" style="display:inline-block;vertical-align:middle" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si no le tenés miedo a la matemática, la explicación técnica completa está en
el recorrido de
, y en particular en la serie de
3Blue1Brown y en el &lt;em&gt;Zero to Hero&lt;/em&gt; de Karpathy.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="videos-sobre-la-historia-de-la-ia"&gt;Videos sobre la historia de la IA&lt;/h2&gt;
&lt;iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/tNcs0oIInU4?si=0Hpy02HdwDjf8Yya" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;The machine that changed the world&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/E1zbCU5JnE0?si=-8GMf_0ekeQNcaFW" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;The Thinking Machine&lt;/em&gt; (MIT, 1961), incluido en esta compilación de
documentales sobre la historia de la IA:&lt;/p&gt;
&lt;iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/R3YFxF0n8n8?si=lZE6Ii79iqdBv56w" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Esta entrada revisa y actualiza
de la v1.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class="guia-seguir no-prose"&gt;
&lt;a href="https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/epistemologia/"&gt;
&lt;span class="guia-seguir-rotulo"&gt;Seguir por&lt;/span&gt;
&lt;span class="guia-seguir-titulo"&gt;¿Epistemología?&lt;/span&gt;
&lt;span class="guia-seguir-flecha" aria-hidden="true"&gt;&amp;rarr;&lt;/span&gt;
&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>¿Epistemología? Cómo sabemos que una máquina sabe</title><link>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/epistemologia/</link><pubDate>Sat, 05 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/fundamentos/epistemologia/</guid><description>&lt;p&gt;Esta es la entrada que más lejos parece del asunto y más cerca está. La
inteligencia artificial es, en sentido estricto, una tecnología de
conocimiento: produce afirmaciones sobre el mundo a partir de evidencia, y
nosotros decidimos cuándo aceptarlas. La epistemología es la disciplina que se
ocupa de esa decisión desde hace veinticinco siglos, y no tiene el problema
resuelto. Conviene saber eso antes de delegarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fijate lo que acaba de pasar en el párrafo anterior. Te pedí que aceptes que
el tema es importante apoyándome en nada más que en mi palabra. Si ahora te
pregunto cómo sabés lo que sabés, varias respuestas posibles son &amp;ldquo;lo escuché&amp;rdquo;,
&amp;ldquo;confío en la fuente&amp;rdquo;, &amp;ldquo;lo busqué&amp;rdquo;. Ahí está el problema entero.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="observación"&gt;Observación&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Tendemos a pensar que la mejor fuente de conocimiento es la experiencia
directa, la de los sentidos, y a tratarla como lo más objetivo a lo que
podemos aspirar. Costó consolidar esa idea: durante siglos primó la posición
contraria, que los sentidos engañan y que es mejor razonar que ir a mirar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia convencional ubica el cambio en el siglo XVII, cuando los hechos
observacionales pasan a ser la base de la ciencia y la autoridad de Aristóteles
y de la Biblia deja de alcanzar. El emblema es Galileo tirando objetos desde la
torre de Pisa. (Ese experimento probablemente nunca ocurrió —la fuente es una
biografía escrita décadas después por un discípulo— y sin embargo sigue
haciendo el trabajo pedagógico, lo cual no deja de ser un dato epistemológico
interesante sobre cómo circula el conocimiento.)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto importa para pensar la IA porque estamos ante una forma nueva de
observación: la que arranca en la generación de un dato. Y hay tantos datos
disponibles que es fácil llegar a creer que los datos son el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con la observación mediada por sensores pasa lo mismo que con la observación a
secas, sólo que más: &lt;strong&gt;vemos lo que vemos según lo que buscamos ver&lt;/strong&gt;.
Observar no es recibir estímulos. Para formular y aceptar un enunciado
observacional hace falta un marco conceptual y conocimiento previo. El ejemplo
clásico es el de una criatura aprendiendo a reconocer manzanas: sin las
correcciones de alguien que ya sabe qué hace que algo sea una manzana, va a
llamar manzana a cosas que no lo son.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A un sistema de aprendizaje automático le pasa exactamente eso, con dos
diferencias. Las correcciones vienen de un conjunto de datos etiquetados por
personas cuyo marco conceptual queda incorporado sin quedar declarado. Y no
hay nadie ahí para preguntar por qué.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="inducción"&gt;Inducción&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Derivar una regularidad general a partir de enunciados de observación se llama
inducción. Se observa que los metales A, B y C se dilatan al calentarse y se
&lt;em&gt;induce&lt;/em&gt; que todos los metales lo hacen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El inductivismo sostiene que basta con hacer buenas inducciones para tener
buen conocimiento. El problema es que, a diferencia de la deducción, la
inducción no garantiza la verdad de la conclusión aunque las premisas sean
verdaderas. Los requisitos que se han propuesto para una buena inferencia
inductiva se desarman al mirarlos de cerca:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Muchas observaciones que respalden la generalización.&lt;/strong&gt; No está claro
cuántas.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Mucha variedad de condiciones.&lt;/strong&gt; No hay criterio para decidir qué
variaciones son relevantes.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Ninguna excepción conocida.&lt;/strong&gt; La mayoría de las leyes científicas tiene
excepciones.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;No hay una caracterización satisfactoria de la inducción, y tampoco se la
puede justificar apelando a la lógica deductiva ni a más inducción sin caer en
circularidad. Hay versiones más sofisticadas basadas en probabilidad y
estadística, pero heredan los mismos problemas, con el agravante de que quedan
disimulados entre los supuestos que se hacen para que el cálculo funcione.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La conclusión no es escéptica: es que &lt;strong&gt;los hechos y las teorías se sostienen
mutuamente&lt;/strong&gt;. Hace falta la teoría existente sobre aquello que se quiere
conocer para juzgar qué generalizaciones inductivas son aceptables. Eso sólo
parece un problema si uno esperaba una verdad última.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y describe con precisión incómoda lo que hace un modelo entrenado: generalizar
a partir de casos, sin teoría del dominio, con criterios de suficiencia
fijados por quien armó el conjunto de datos.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="deducción-y-falsación"&gt;Deducción y falsación&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El falsacionismo parte de que el conocimiento cambia con el tiempo y con los
recursos disponibles, y por eso pone en el centro el problema del progreso:
explicar por qué una teoría es mejor que otra sin que ninguna sea verdadera en
sentido último, porque siempre puede llegar una mejor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ejemplo canónico es la física de Aristóteles a Newton a Einstein. La física
aristotélica explicaba un montón de fenómenos y aun así fue falsada en varios
aspectos. La de Newton fue un progreso tan grande que durante dos siglos
pareció definitiva. La relatividad resultó mejor todavía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que importa acá es el desplazamiento: lo que está en juego no es la verdad
sino el proceso —formular hipótesis, ponerlas a prueba, falsarlas. La
observación y la experiencia son fundamentales, pero también lo son la
imaginación y la creatividad para producir las hipótesis que se ponen a
prueba, y ese sigue siendo el desafío abierto para cualquier sistema
artificial. En la inteligencia humana hay bastante más imaginación de lo que
las teorías centradas en la racionalidad plena querían admitir.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="conocimiento-tecnológico"&gt;Conocimiento tecnológico&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Conviene desarmar de paso una idea muy instalada: que la tecnología es ciencia
aplicada. El modelo lineal que va del descubrimiento científico a la
aplicación práctica quedó asociado al informe de Vannevar Bush de 1945,
&lt;em&gt;Science, the endless frontier&lt;/em&gt;, y a la política científica que organizó
durante décadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se lo criticó por dos razones. Primero, porque ignora los factores sociales,
políticos y económicos que moldean el desarrollo. Segundo, porque el proceso
no es lineal ni unidireccional: la tecnología tiene una lógica propia,
responde a necesidades prácticas y a fuerzas de mercado, y muy seguido va
adelante de la explicación científica de por qué funciona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El aprendizaje profundo es un caso de manual. Funciona mucho mejor de lo que
la teoría disponible puede explicar, y buena parte de la investigación
consiste en averiguar después por qué anduvo.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="epistemología-social-en-quién-confiamos"&gt;Epistemología social: en quién confiamos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Epistemología es el estudio de cómo sabemos lo que sabemos. La &lt;strong&gt;epistemología
social&lt;/strong&gt; se ocupa de cómo lo sabemos a través de otros, que es de lejos la
forma más habitual de saber, incluso en la ciencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una situación: alguien te cuenta un rumor. ¿Le creés? Podés evaluar cuán
confiable es esa persona, o podés buscar más información. Cualquiera de las
dos cosas implica tomar posición sobre la naturaleza social del conocimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Defender una creencia por lo que sabemos de la confiabilidad de su fuente es
una posición que se llama &lt;strong&gt;confiabilismo&lt;/strong&gt;. La confianza funciona como un
atajo: en lugar de verificar cada detalle, se confía en fuentes que
demostraron ser fiables. Es eficiente y es peligroso por la misma razón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos cosas complican el panorama:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Los mecanismos sociales de verificación se armaron cuando publicar era
caro.&lt;/strong&gt; Imprimir un diario o sostener un canal de televisión implicaba una
estructura, y esa estructura era lo que uno estaba evaluando al confiar. Las
tecnologías digitales bajaron ese costo a cero sin reemplazar el mecanismo.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Los sesgos cognitivos son atajos.&lt;/strong&gt; Si una amiga suele darme información
precisa, se ganó mi confianza. Pero ¿qué la hace confiable? ¿De dónde saca
lo que dice? ¿Podría estar diciendo lo que le parece y, como nadie la
cuestiona, aparentar tener razón?&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Con la IA generativa esto se vuelve agudo. Cuando interactuamos con un modelo
de lenguaje, el resultado puede ser tan pulido como el de un experto, y viene
sin ninguna de las señales que usamos para calibrar confianza: sin fuente, sin
historial de aciertos, sin nadie que responda. Si estás acostumbrado a chequear
algo con una búsqueda, vale la pena preguntarse en qué o en quién estás
confiando exactamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y no es sólo un problema individual. Cuando el texto generado empieza a
circular como fuente de otros textos generados, lo que se degrada no es una
creencia particular sino el sistema por el cual una comunidad decide qué da
por establecido. Ese es el asunto de fondo de los &lt;strong&gt;comunes epistémicos&lt;/strong&gt;, uno
de los ejes que atraviesa el
y buena parte de
.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con esto cierra el piso conceptual del capítulo. Lo que sigue es la parte
práctica —dónde aprender todo esto, en qué orden y con qué criterio—, y
conviene entrar ahí con la pregunta puesta. Ninguno de los cursos que vienen
la hace, y es la que vuelve útil a todos los demás.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="para-seguir-pensando"&gt;Para seguir pensando&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Chalmers, A. F. (2010). &lt;em&gt;¿Qué es esa cosa llamada ciencia?&lt;/em&gt; (3.ª ed.). Siglo
XXI. (Obra original publicada en 1999)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cutcliffe, S. H. (2003). &lt;em&gt;Ideas, máquinas y valores: Los estudios de ciencia,
tecnología y sociedad&lt;/em&gt;. Anthropos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lawler, D. (2020). Los estándares como artefactos. &lt;em&gt;Filosofia Unisinos&lt;/em&gt;,
&lt;em&gt;21&lt;/em&gt;(1), 24-35.
&lt;img src="https://guia.desdeelsur.org/media/open-access.svg" alt="Acceso abierto" width="14" height="14" style="display:inline-block;vertical-align:middle" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parente, D., Berti, A. y Celis Bueno, C. (Eds.). (2022). &lt;em&gt;Glosario de
filosofía de la técnica&lt;/em&gt;. La Cebra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Esta entrada revisa y actualiza
de la v1.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class="guia-seguir no-prose"&gt;
&lt;a href="https://guia.desdeelsur.org/docs/v2/aprender/arrancar/"&gt;
&lt;span class="guia-seguir-rotulo"&gt;Seguir por&lt;/span&gt;
&lt;span class="guia-seguir-titulo"&gt;Arrancar: mapa de recursos&lt;/span&gt;
&lt;span class="guia-seguir-flecha" aria-hidden="true"&gt;&amp;rarr;&lt;/span&gt;
&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description></item></channel></rss>