<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>GLM-5.3 | guIA</title><link>https://guia.desdeelsur.org/tags/glm-5.3/</link><atom:link href="https://guia.desdeelsur.org/tags/glm-5.3/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>GLM-5.3</description><generator>HugoBlox Kit (https://hugoblox.com)</generator><language>es-ar</language><lastBuildDate>Sun, 23 Aug 2026 00:00:00 +0000</lastBuildDate><image><url>https://guia.desdeelsur.org/media/sharing.png</url><title>GLM-5.3</title><link>https://guia.desdeelsur.org/tags/glm-5.3/</link></image><item><title>Pax Silica</title><link>https://guia.desdeelsur.org/blog/2026-08-23-pax-silica/</link><pubDate>Sun, 23 Aug 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guia.desdeelsur.org/blog/2026-08-23-pax-silica/</guid><description>&lt;p&gt;El borrador es del Departamento de Estado y todavía no se envió: los treinta y cinco firmantes de una declaración de junio recibirían la advertencia de que sumarse al marco chino los deja afuera de la coalición estadounidense. Seis días después, Brasil anunció 2.300 millones de reales repartidos entre Huawei y Nvidia. Y en el medio, los dos supuestos bandos —OpenAI y Z.ai— frenaron sus modelos más capaces por el mismo motivo, con el mismo plazo de dos semanas y sin que nadie externo revisara la decisión.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="gobernanza"&gt;Gobernanza&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;OpenAI anunció el 18 de agosto que había pausado durante dos semanas el entrenamiento por refuerzo de sus modelos destinados a despliegue, y que dejaba en suspenso su corrida más grande, después de que señales internas indicaran que Astra —un sistema todavía no publicado— podía estar cruzando el umbral &amp;ldquo;Crítico&amp;rdquo; de capacidad cibernética de su propio Preparedness Framework. Cuatro días antes, Z.ai había lanzado GLM-5.3 reteniendo los pesos, tras medir 84,5% en CyberGym, un banco de pruebas de descubrimiento de vulnerabilidades. Dos laboratorios, uno de cada lado de la línea que el Departamento de Estado quiere trazar, llegaron a la misma conclusión en la misma semana con el mismo instrumento: un umbral definido por ellos mismos, medido por ellos mismos y aplicado por ellos mismos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es preferible a la alternativa y conviene decirlo sin ironía: parar cuesta plata, y la pararon. Pero no es gobernanza, y se ve mejor leído contra el índice de seguridad que el Future of Life Institute publicó en julio, donde la nota más alta de la industria fue un C+ —Anthropic, 2,66—, OpenAI sacó C, Meta D+, y xAI, DeepSeek y Mistral F; y donde se documenta que varias empresas, incluidas las mejor calificadas, habían debilitado o abandonado justamente los compromisos de detenerse ante límites duros. La misma semana Google volvió opcional la marca de agua visible en Gemini y Flow, dejando solo el SynthID invisible. La pausa y el destape van en direcciones opuestas y comparten estructura: son compromisos que quien los asume puede editar sin avisarle a nadie. Para cualquier Estado que no tenga capacidad propia de evaluación —es decir, para casi todos— la diferencia entre un umbral y un comunicado de prensa es exactamente cero.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="cuidado-de-los-comunes"&gt;Cuidado de los comunes&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Tres publicaciones en la misma semana, tres capas distintas abiertas. Alibaba liberó el 12 de agosto los pesos de Qwen3.8-2.4T-A95B —2,4 billones de parámetros totales, 95 mil millones activos por token—, la primera vez que un modelo de clase Qwen-Max sale con pesos disponibles; pero el checkpoint es solo texto, sin la visión ni el contexto de un millón de tokens que hacen valioso al producto alojado, y sale bajo una licencia propia con cláusula de reparto de ingresos. Z.ai publicó GLM-5.3 sin pesos, con promesa de liberarlos alrededor del 28 de agosto bajo la licencia permisiva de siempre. DeepSeek liberó Harness, su andamiaje de agentes, con licencia MIT genuina, agnóstico de proveedor, con cada capa —inferencia, herramientas, estado de sesión, el bucle mismo— reemplazable como plugin; y el mismo día subió el precio de la API de V4-Pro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ninguna de las tres se está cerrando. Las tres están eligiendo qué capa abrir, y la elección tiene un patrón: se abre la capa cuyo costo marginal de copia es cero y se retiene la que cuesta sostener.&lt;sup id="fnref:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Lo mejor de la semana en este rubro es el harness de DeepSeek, precisamente porque no depende de DeepSeek: un laboratorio de Bogotá o de Accra puede correrlo contra el modelo que pueda pagar, incluso contra uno propio. Pero la pregunta que quedó abierta la semana pasada sigue igual, apenas desplazada: ya no se trata de si los pesos están, sino de cuál de las capas del sistema quedó libre y cuál se cobra. Abierto dejó de ser un estado del artefacto para volverse una variable que se ajusta capa por capa, y quien la ajusta es siempre el mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;figure &gt;
&lt;div class="flex justify-center "&gt;
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&lt;img alt="Cerebro dibujado en pixel art rosa y amarillo sobre la pantalla de una máquina de arcade, rodeado de barras de datos en verde y celeste fluorescente"
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&lt;/div&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="comunes-epistémicos"&gt;Comunes epistémicos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Un equipo de Northwestern publicó en PNAS el análisis más grande hasta ahora sobre qué le hace el uso de modelos de lenguaje al financiamiento público de la ciencia. Combinaron propuestas confidenciales de dos universidades R1 estadounidenses —unas 1.600 de la NSF y 4.100 de los NIH, incluyendo las rechazadas y las pendientes— con la población completa de subsidios otorgados entre 2021 y 2025: 57 mil de la NSF y 74 mil de los NIH. El uso de modelos sube abruptamente desde 2023 y se distribuye de forma bimodal: o casi nada, o mucho. Y en todos los conjuntos, mayor involucramiento del modelo se asocia a menor distintividad semántica: las propuestas se parecen más a lo que esa misma agencia ya venía financiando. Las consecuencias, en cambio, dependen de la agencia. En los NIH, pasar del percentil 25 al 75 de uso corresponde a unos 4 puntos porcentuales más de probabilidad de aprobación y 5% más de publicaciones; en la NSF no hay asociación significativa. Y la ganancia de productividad de los NIH se concentra en artículos que no están entre los más citados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese contraste entre agencias es el dato que importa, porque desplaza el problema. No es el modelo el que premia la convergencia: es una cultura de evaluación la que la premia y otra no, con la misma herramienta de por medio. Para quien escribe en su segunda lengua —la mayoría de quienes investigan en el Sur— un modelo de lenguaje es un igualador real: borra la penalidad de acento en un formulario que siempre la cobró. Pero el mismo instrumento que baja esa barrera empuja el contenido hacia el centro de lo ya financiado, y ese centro tiene una geografía. La conclusión práctica no es prohibir nada. Es que las agencias de la región —CNPq, CONICET, Minciencias— todavía están a tiempo de decidir si sus criterios de evaluación premian la distintividad o la conformidad, antes de rediseñar sus procesos alrededor de detectar el uso del modelo, que es la respuesta fácil y la equivocada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El otro hallazgo de la semana va en la dirección contraria, y hay que sostener las dos cosas a la vez. Un equipo liderado por Stanford publicó en &lt;em&gt;Science&lt;/em&gt; la creación de dieciséis bacteriófagos viables que no existen en la naturaleza, diseñados por modelos generativos entrenados con millones de genomas: sintetizaron químicamente cerca de trescientos candidatos, y el cóctel de los dieciséis que funcionaron venció resistencias que habían derrotado al fago natural. La carga de infecciones resistentes a antibióticos es abrumadoramente del Sur, y la terapia con fagos es de las pocas cosas en biomedicina que se producen barato y cerca. Es exactamente lo que la promesa de la IA científica dice que va a pasar. Es también, en la misma frase, una capacidad de diseño de patógenos, y la respuesta previsible —controles de exportación sobre modelos de diseño biológico— cercaría esa capacidad justo donde la necesidad es mayor. La misma tecnología produce convergencia en un formulario de subsidio y novedad genuina en un genoma; lo que cambia entre un caso y el otro no es el modelo, es qué recompensa el mecanismo de selección que hay del otro lado.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="democratización"&gt;Democratización&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Reuters accedió a mediados de agosto a un borrador del Departamento de Estado dirigido a los treinta y cinco firmantes de una &amp;ldquo;AI Opportunity Statement&amp;rdquo; de junio: la advertencia de que sumarse al marco competidor de Beijing los deja afuera de la coalición estadounidense. El marco se llama Pax Silica, se lanzó el año pasado para asegurar cadenas de suministro de modelos, semiconductores y minerales críticos, y ya tiene unas dos docenas de países, entre ellos Japón, Australia, Corea del Sur y Kazajistán, que además está en la coalición china. El 19 de agosto el vocero Lin Jian respondió que China se opone a tomar bandos y formar campos en materia de IA, y que &amp;ldquo;cada país tiene derecho a elegir sus socios según sus condiciones nacionales y sus necesidades de desarrollo&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las dos posiciones son formalmente simétricas —las dos son pedidos de alineamiento— y materialmente no lo son, porque no piden lo mismo. Pax Silica es, antes que un acuerdo sobre modelos, un acuerdo sobre minerales críticos: sobre lo que el Sur tiene en el suelo. El nombre no es un accidente ni un chiste interno; es la tesis. Una &lt;em&gt;pax&lt;/em&gt; es lo que concede quien controla el perímetro, y lo que concede es previsibilidad a cambio de exclusividad. Por eso el caso de Kazajistán es el más instructivo de la semana: estar en las dos coaliciones no es indecisión, es la estrategia racional de un proveedor de insumos, porque el valor de lo que vende viene justamente de no estar comprometido. La cláusula de exclusividad existe para eliminar ese margen. El no alineamiento, acá, no es una postura moral heredada de los sesenta: es una posición de negociación, y la carta es un intento de volverla contractualmente imposible.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="oportunidades-para-el-sector-público"&gt;Oportunidades para el sector público&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Brasil anunció el 20 de agosto 2.300 millones de reales (444,2 millones de dólares) para su ecosistema de IA, repartidos a propósito. Poco más de la mitad —1.300 millones— financia infraestructura de supercómputo en Río de Janeiro con Huawei e iFlytek, orientada explícitamente a desarrollar modelos de lenguaje generales y sectoriales. Los otros mil millones van a licitación para una máquina que el gobierno espera que quede entre las diez más potentes del mundo en procesamiento de IA, a instalarse en Rio Grande do Norte, y que se descuenta ganará Nvidia. Al día siguiente Corea del Sur anunció un &amp;ldquo;Fondo de Respuesta al Futuro&amp;rdquo; financiado con el excedente de recaudación del boom de semiconductores —lo que supere un umbral basado en el crecimiento promedio de la última década— y destinado a empleo joven, vivienda, desarrollo regional e inversión en IA; la prensa local estima que podría superar los 100 billones de wones (72.280 millones de dólares).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son dos capacidades estatales distintas y conviene no confundirlas. La coreana es fiscal e institucional: una regla contracíclica que convierte un auge en reserva, es decir, una decisión sobre el tiempo. La brasileña es de compra: convertir plata en máquinas, ahora. Brasil está haciendo lo más difícil con mucho menos —444 millones es aproximadamente lo que un hiperescalador gasta en dos semanas—, y el detalle que importa no es el monto sino que más de la mitad va a &lt;em&gt;desarrollar&lt;/em&gt; modelos y no a alquilar capacidad para consumirlos. La respuesta a Pax Silica no fue un comunicado sino un presupuesto dividido, y llegó seis días después del borrador, desde un país que no está entre los treinta y cinco. Queda una pregunta que ninguno de los dos anuncios contesta y que es la que decide si esto es soberanía o mera adquisición: quién gobierna después ese cómputo. Cómo se asigna, con qué criterio, y si una universidad pública del Nordeste va a tener horas en la máquina de Rio Grande do Norte o va a mirarla desde afuera como quien mira pasar un gasoducto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;figure &gt;
&lt;div class="flex justify-center "&gt;
&lt;div class="w-full" &gt;
&lt;img alt="Máquina de arcade de madera clara con marco rojo y monitor CRT encendido, con un juego de bloques en colores fluorescentes, palanca roja y dos botones, en un salón en penumbras"
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&lt;/div&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="impacto-ambiental"&gt;Impacto ambiental&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Rio Grande do Norte fue elegido, según el propio anuncio, por su potencial energético. En el Nordeste brasileño esa frase significa viento, y hay que decir que es una buena razón: es probablemente la mejor decisión de localización disponible en términos de huella. Pero la frase deja sin responder las dos preguntas que la vuelven una política y no una postal: a qué precio compra esa energía el centro de cómputo, y quién paga la red que la lleva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La respuesta más transferible de la semana vino de un lugar improbable y no menciona modelos en ningún momento. El 18 de agosto el gobernador de Pensilvania firmó una orden ejecutiva que saca a los centros de datos de IA del programa de permisos acelerados, exige compromisos vinculantes sobre la red eléctrica antes de que la autoridad ambiental evalúe siquiera el permiso, obliga a contratación local y a un acuerdo de beneficios comunitarios, y establece dos cosas que valen más que todo lo anterior: que sin aprobación de la comunidad local el estado no aprueba el proyecto, y que los costos de infraestructura que genere el centro los paga el centro y no los usuarios residenciales, incluso si más adelante cierra y no puede pagarlos. Es gobernanza policéntrica en su forma menos glamorosa: no un marco nacional de IA, sino permisos, suelo y quién paga la subestación, decididos en la escala donde están los afectados.&lt;sup id="fnref:2"&gt;&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La última cláusula es la que más importa para la región, porque el contrato extractivo estándar en América Latina siempre externalizó exactamente eso: el costo de lo que queda cuando la operación se va.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="cierre"&gt;Cierre&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La semana dejó dos gestos que se parecen y no son lo mismo. Dos laboratorios decidieron frenar, y nadie afuera pudo verificar por qué, con qué medida, ni hasta cuándo. Un gobernador decidió que un centro de datos no se construye si la comunidad local no lo aprueba, y eso es verificable, apelable y copiable. La pregunta para la semana que viene no es si la carrera va a tener reglas, sino cuántas de esas reglas van a estar escritas en un framework que la empresa puede editar, y cuántas en un permiso que alguien puede negar.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;h2 id="las-notas-de-esta-semana"&gt;Las notas de esta semana&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gobernanza&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Sobre la pausa de OpenAI:
, 18 de agosto de 2026, y el
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre el embargo de pesos de GLM-5.3 y su puntaje en CyberGym:
y
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre el índice de seguridad:
, Future of Life Institute, con
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre las marcas de agua opcionales:
, 14 de agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cuidado de los comunes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Qwen3.8-2.4T-A95B:
sobre el alcance real del checkpoint y la licencia · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;DeepSeek V4-Pro y Harness:
, 13 de agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Comunes epistémicos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;El estudio: Qian, Wen, Furnas, Bai, Shao y Wang,
, &lt;em&gt;PNAS&lt;/em&gt;, 2026. El
tiene el texto completo · &lt;em&gt;acceso libre el preprint&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre los bacteriófagos:
y
, agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Democratización&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Sobre el borrador de Pax Silica:
, 15 de agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;La respuesta china:
y
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Oportunidades para el sector público&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Sobre la inversión brasileña:
, 20 de agosto de 2026, y
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre el fondo coreano:
y
, 21 de agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Impacto ambiental&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;La orden ejecutiva de Pensilvania:
y
, Pennsylvania Capital-Star · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div class="footnotes" role="doc-endnotes"&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn:1"&gt;
&lt;p&gt;La idea de analizar un sistema informacional por capas —física, lógica, de contenidos— y de preguntar en cada una si está abierta o cerrada viene de Yochai Benkler, &lt;em&gt;The Wealth of Networks&lt;/em&gt; (2006), y antes de Lawrence Lessig. El punto que agrega esta semana es que las tres empresas usan la separación en capas como instrumento de gestión: no se decide entre abrir y cerrar, se decide dónde poner la frontera. Un harness con licencia MIT sobre un modelo tarifado, o unos pesos disponibles sin las modalidades que hacen útil al producto, no son aperturas parciales por limitación técnica; son configuraciones elegidas, y el criterio que las ordena es cuál capa se puede copiar sin costo.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:2"&gt;
&lt;p&gt;Ostrom, en &lt;em&gt;Governing the Commons&lt;/em&gt; (1990), enumera entre sus principios de diseño los arreglos de elección colectiva —que quienes son afectados por las reglas participen en modificarlas— y las empresas anidadas, que distribuyen la autoridad en niveles. La cláusula de veto local de la orden de Pensilvania es exactamente lo primero, y el hecho de que la autoridad ambiental estatal quede subordinada a esa aprobación es lo segundo. Es notable que el instrumento más ostromiano de la semana en materia de IA no regule ningún modelo: regula un galpón, un permiso y una factura de electricidad.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;</description></item></channel></rss>