<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Pesos Abiertos | guIA</title><link>https://guia.desdeelsur.org/tags/pesos-abiertos/</link><atom:link href="https://guia.desdeelsur.org/tags/pesos-abiertos/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>Pesos Abiertos</description><generator>HugoBlox Kit (https://hugoblox.com)</generator><language>es-ar</language><lastBuildDate>Fri, 14 Aug 2026 00:00:00 +0000</lastBuildDate><image><url>https://guia.desdeelsur.org/media/sharing.png</url><title>Pesos Abiertos</title><link>https://guia.desdeelsur.org/tags/pesos-abiertos/</link></image><item><title>610 gigabytes de apertura</title><link>https://guia.desdeelsur.org/blog/2026-08-14-610-gigabytes-de-apertura/</link><pubDate>Fri, 14 Aug 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://guia.desdeelsur.org/blog/2026-08-14-610-gigabytes-de-apertura/</guid><description>&lt;p&gt;El 2 de agosto entraron en vigor, casi con la misma hora, las obligaciones de transparencia del AI Act europeo y las de la ley californiana de procedencia de contenido sintético. La misma semana se publicaron los números que dicen cuánto pesa, en gigabytes de memoria, sostener el modelo de pesos abiertos más capaz que existe. Las dos cosas responden a la misma pregunta desde extremos opuestos: de qué sirve que algo esté disponible si la capacidad de usarlo está distribuida de manera desigual. &amp;ldquo;Abierto&amp;rdquo; resultó ser, esta semana, un adjetivo con varios dueños.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="gobernanza"&gt;Gobernanza&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El artículo 50 del AI Act es exigible desde el 2 de agosto: hay que informar cuando alguien interactúa con un sistema de IA, marcar de forma legible por máquina buena parte del contenido generado, y etiquetar explícitamente los deepfakes y el texto sintético sobre asuntos de interés público, con multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial. Dos precisiones que suelen perderse en la cobertura: la aplicación no recae principalmente en la AI Office sino en las autoridades nacionales de vigilancia de mercado de cada Estado miembro, y los sistemas que ya estaban en el mercado tienen prórroga hasta el 2 de diciembre para lo relativo al marcado y la detección. California hizo coincidir su propia fecha a propósito: la SB 942, reformada por la AB 853, se volvió operativa exactamente el mismo día, obligando a los proveedores generativos con más de un millón de usuarios mensuales en el estado a ofrecer gratuitamente una herramienta de verificación de procedencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Washington, la misma semana, la administración cerró con las empresas un marco voluntario que le concede al gobierno federal hasta treinta días de acceso a los modelos frontera antes de que estén disponibles para nadie más, con el propósito declarado de evaluar sus capacidades de ciberataque. Dos detalles del marco importan más que el marco: su texto no se hizo público, y define &amp;ldquo;modelo frontera cubierto&amp;rdquo; como &lt;em&gt;closed-source&lt;/em&gt;, de modo que los modelos abiertos quedan explícitamente fuera. Y mientras tanto el mismo gobierno sostiene una ofensiva contra el mosaico regulatorio estatal —un grupo de litigio en el Departamento de Justicia dedicado a impugnar las leyes de IA de los estados, con apalancamiento de fondos federales sobre quienes las apliquen— además de una orden previa que instruye a las agencias a despriorizar la responsabilidad por impacto dispar. No estamos, entonces, ante dos regímenes de transparencia con distinto grado de exigencia. Estamos ante dos cosas distintas que llevan el mismo nombre: uno obliga a divulgar hacia todos, el otro concede acceso privilegiado a uno. Para quien mira desde el Sur, el efecto Bruselas llega como costo de cumplimiento sin asiento en la mesa donde se escribió la regla; y el conocimiento de seguridad que produzca ese acceso anticipado no será un bien común, porque ni siquiera se publicó el procedimiento por el cual se produce.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="comunes-epistémicos"&gt;Comunes epistémicos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Anthropic empezó a marcar las salidas de Claude: una señal imperceptible incrustada en el texto de los modelos nuevos, y metadata de procedencia firmada según el estándar C2PA en los archivos generados. Lo hace en todo el mundo, no solo para usuarios europeos —cumplimiento europeo entregado globalmente, que es exactamente lo que el efecto Bruselas describe—. Suno se comprometió a lo mismo para el audio. Es un movimiento correcto y conviene decirlo sin ironía: marcar es la parte cara y la están pagando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema aparece del otro lado del gesto. Las herramientas que permitirían detectar esas marcas todavía se están construyendo, y la propia empresa aclara que un resultado positivo indicaría que Claude &lt;em&gt;procesó&lt;/em&gt; el contenido, no que lo haya escrito: alguien pudo haberle pedido que tradujera, resumiera o corrigiera un texto humano. La herramienta gratuita que sí es obligatoria —la californiana— lo es respecto de un proveedor grande y en beneficio de un usuario de California. De modo que la marca es planetaria y la verificación es jurisdiccional. La procedencia no es una propiedad del archivo, es una infraestructura: un archivo marcado en un mundo sin detectores accesibles no informa, pide fe. Y la capacidad de dudar —de someter una imagen, un audio o un peritaje a comprobación antes de aceptarlo— queda repartida con la misma geografía de siempre. Es un cercamiento inusual, porque no cerca el recurso sino la facultad de examinarlo.&lt;sup id="fnref:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;figure &gt;
&lt;div class="flex justify-center "&gt;
&lt;div class="w-full" &gt;
&lt;img alt="Ocho cerebros anatómicos con relojes derretidos incrustados, flotando sobre un horizonte pálido en una composición surrealista"
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&lt;/div&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="cuidado-de-los-comunes"&gt;Cuidado de los comunes&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Acá están los números. Kimi K3, de Moonshot AI, sigue siendo el modelo generalista de pesos abiertos más capaz: 2,8 billones de parámetros en arquitectura de mezcla de expertos, 104 mil millones activos por token, 896 expertos de los cuales se seleccionan 16, un millón de tokens de contexto. En precisión completa ocupa 1,56 TB. Unsloth publicó la tabla de cuantizaciones y conviene leerla despacio: la variante de dos bits pesa 711 GB y conserva 84,1% de exactitud; la de un bit baja a 594 GB con 78,9%, y para ejecutarla hacen falta &lt;strong&gt;610 GB de memoria&lt;/strong&gt;. Ese es el precio de entrada al modelo abierto más potente del mundo. Y no es software libre: se publicó bajo una licencia propia de Moonshot, de pesos abiertos pero no aprobada por la OSI. GLM-5.2, de Z.ai, sí tiene licencia MIT genuina —744 mil millones de parámetros, unos 40 mil millones activos, también un millón de contexto—, lo cual mejora el problema legal sin mover un milímetro el problema material.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El contrapunto llegó el 10 de agosto, y es lo mejor de la semana. Meta Superintelligence Labs publicó Muse Glimmer: 30 mil millones de parámetros, multimodal, más de 128K de contexto, licencia Apache 2.0, corriendo en una sola GPU de 24 GB, con soporte en Ollama desde el día uno. Eso sí entra en un laboratorio universitario de Rosario, de Nairobi o de Manila. Y acá está la ironía que ordena toda la semana: es exactamente el modelo que el marco de seguridad estadounidense decidió no examinar, porque su definición de modelo frontera cubierto excluye lo abierto. El que un Estado puede auditar durante treinta días es el que nadie más puede instalar; el que cualquiera puede instalar es el que nadie se ofreció a auditar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conviene entonces desarmar la palabra. &amp;ldquo;Abierto&amp;rdquo; nombra por lo menos tres cosas distintas —una licencia que permite, unos pesos que están disponibles, y una capacidad material de ejecutarlos— y el Sur global está incluido en las dos primeras y excluido de la tercera. Un recurso disponible no es todavía un recurso gobernado, y un recurso que no se puede levantar no llega siquiera a ser un recurso.&lt;sup id="fnref1:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="educación"&gt;Educación&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La UNAM tomó por primera vez en su historia su examen de ingreso a licenciatura en modalidad completamente en línea, con 158.712 aspirantes registrados y supervisión automatizada, en buena medida para facilitar el acceso desde regiones distantes y desde el exterior. Los resultados fueron estadísticamente imposibles: entre 2021 y 2025, alrededor del 3,5% de los aspirantes alcanzaba cien aciertos o más; en 2026 esa proporción saltó al 16,3%. En el umbral de 110 aciertos la anomalía es más nítida todavía, de 0,9% a 5,5%, casi seis veces. Se anularon cerca de tres mil exámenes y la Comisión Técnica recomendó algo distinto de una anulación general: un examen presencial de control para unos 58 mil aspirantes, que se aplicó entre el 12 y el 19 de agosto. En paralelo, en Estados Unidos, el fraude de los &lt;em&gt;ghost students&lt;/em&gt; —identidades sintéticas que se matriculan para desviar ayuda financiera— alcanzó cifras que ya no admiten el diminutivo: 31,4% de las solicitudes a los community colleges de California en 2024 resultaron fraudulentas, con 1,2 millones de solicitudes falsas y 223 mil matrículas confirmadas como inexistentes en 116 campus; hay unas doscientas investigaciones abiertas por más de 350 millones de dólares, y desde el 1 de octubre el formulario federal de ayuda se cribará con detección de fraude en tiempo real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es la misma falla de verificación con dos distribuciones opuestas del costo. En el caso estadounidense lo que se pierde es dinero público y lo absorbe el Estado; en el mexicano lo que se pierde es tiempo y certeza, y lo absorben 58 mil personas que en su enorme mayoría no hicieron nada. La institución compró supervisión automatizada como solución a un problema de distancia y recibió a cambio un problema de legitimidad, que es de otra clase y mucho más caro: una universidad pública masiva no puede permitirse que su mecanismo de asignación de lugares quede bajo sospecha. Lo que sigue merece atención, porque no es un retroceso disfrazado. Cuando la verificación digital falló, la UNAM volvió a la única infraestructura que efectivamente controla —un aula, una silla, un papel, un vigilante humano— y con eso reconstruyó la confianza en el proceso. Puede leerse como derrota tecnológica o como el hallazgo de que la institución conservaba una capacidad propia que no había subcontratado. La pregunta incómoda es cuántas instituciones del Sur, después de una década de reemplazar procesos por plataformas, tendrían todavía a qué volver.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="oportunidades-para-el-sector-público"&gt;Oportunidades para el sector público&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La noticia menos comentada de la semana es la más replicable. La CDSCO india emitió el 21 de julio la guía final sobre software como dispositivo médico bajo las Medical Devices Rules de 2017: clasifica en cuatro niveles de riesgo el software de tamizaje, apoyo a la decisión clínica y monitoreo de pacientes, y exige licencia previa, evaluación de sesgo del modelo, documentación de ciberseguridad, evaluación de desempeño clínico y vigilancia post-mercado específica para sistemas que se actualizan después del despliegue. La FDA, por su parte, habría emitido sus primeras cartas de intimación bajo su propia guía del rubro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo interesante de India no es el contenido de la norma sino su estrategia. No adoptó el AI Act europeo, no esperó a que se decantara la posición estadounidense, y sobre todo no intentó crear una autoridad nacional de inteligencia artificial —esa criatura que casi ningún Estado con presupuesto limitado logra dotar de personal competente. Usó el regulador sectorial que ya tenía, con la autoridad legal que ya tenía, para exigirle a la IA clínica exactamente lo que le exige a cualquier otro dispositivo: que documente sus fallas y responda por ellas en el tiempo. Es gobernanza policéntrica en su versión menos glamorosa y más eficaz: no un marco general que ordene todo el dominio, sino el organismo que ya sabe de riesgo sanitario aplicando su competencia a un objeto nuevo.&lt;sup id="fnref:2"&gt;&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Para un Estado del Sur que evalúa por dónde empezar, la lección transferible no es el texto indio sino el movimiento: regular desde el regulador de salud, de finanzas o de educación que ya existe, en lugar de esperar a tener la capacidad institucional para construir uno nuevo desde cero.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id="cierre"&gt;Cierre&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La semana dejó dos objetos concretos, y ninguno de los dos es una metáfora: 610 gigabytes de memoria, que es lo que cuesta sostener en las propias manos la frontera de lo abierto, y un aula con sillas, que es lo que le quedó a una universidad pública cuando su verificación digital se cayó. Entre los dos hay un modelo de 24 GB que sí entra en cualquier laboratorio y que ningún gobierno pidió examinar. La pregunta que queda abierta no es si los modelos van a ser abiertos —esta semana varios lo fueron, y con licencias mejores que las del año pasado—, sino quiénes van a poder levantarlos, y qué hace mientras tanto una institución con lo poco que todavía controla.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;h2 id="las-notas-de-esta-semana"&gt;Las notas de esta semana&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gobernanza&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Sobre la entrada en vigor del artículo 50:
, 3 de agosto de 2026, y las
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre la SB 942 reformada por la AB 853:
y
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre el marco voluntario federal:
, 3 de agosto de 2026; sobre su carácter reservado y la exclusión de los modelos abiertos,
y
, 4 de agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre la ofensiva federal contra las leyes estatales:
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Comunes epistémicos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Sobre el marcado de las salidas de Claude:
y
, 11 de agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cuidado de los comunes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Kimi K3:
, 16 de julio de 2026. Las cifras de cuantización y los requisitos de memoria salen de la
, que es la fuente primaria del dato · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;GLM-5.2:
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Muse Glimmer:
y
, 10 de agosto de 2026 · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Educación&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Sobre el examen de la UNAM:
, 31 de julio de 2026, sobre la recomendación de la Comisión Técnica;
, 12 de agosto, sobre la aplicación del presencial;
sobre el vacío normativo, que es un ángulo aparte y merece su propia discusión · &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Sobre el fraude de identidades sintéticas:
, agosto de 2026, y
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Oportunidades para el sector público&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Sobre la guía final de la CDSCO:
y
· &lt;em&gt;acceso libre&lt;/em&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div class="footnotes" role="doc-endnotes"&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn:1"&gt;
&lt;p&gt;La distinción entre un recurso disponible y un recurso gobernado atraviesa a Elinor Ostrom, &lt;em&gt;Governing the Commons&lt;/em&gt; (1990). Sus principios de diseño presuponen algo que ni los pesos abiertos ni las marcas de procedencia proveen por sí solos: reglas de elección colectiva, capacidad de monitoreo repartida entre quienes usan el recurso, y mecanismos de resolución de conflictos. Un archivo firmado sin detectores accesibles, y un modelo con licencia libre que requiere 610 GB de RAM, comparten el mismo defecto estructural: son bienes cuyo uso efectivo depende de una capacidad que no viene con el bien.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href="#fnref1:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:2"&gt;
&lt;p&gt;Sobre gobernanza policéntrica, ver Ostrom, &amp;ldquo;Beyond Markets and States: Polycentric Governance of Complex Economic Systems&amp;rdquo; (2010). El argumento no es que la fragmentación sea buena en sí, sino que los arreglos con múltiples centros de decisión de escalas distintas suelen adaptarse mejor que el mando único, porque cada centro conserva conocimiento local sobre su propio dominio. La CDSCO no sabe de inteligencia artificial en general; sabe de riesgo clínico, y eso alcanza para exigirle a un modelo lo que corresponde.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;</description></item></channel></rss>